Lo que dicen los astronautas

El testimonio se repite con sorprendente consistencia. Don Pettit (NASA) lo describió en 2003: "el espacio huele a soldadura, metal caliente, ozono". Tony Antonelli (transbordador): "como nada que hayas olido antes, pero familiar — bistec quemado y metal". Tom Jones: "sulfúrico, ácido, metálico".

Los astronautas no huelen el espacio directamente — están en cabina presurizada. Lo que huelen es el traje cuando vuelve dentro tras una salida extravehicular (EVA). El traje, los guantes, las herramientas, todo lo que estuvo expuesto al vacío trae consigo un olor identificable.

Por qué el espacio huele

Hay tres causas físicas que explican el olor:

1. Recombinación de átomos

El espacio en órbita baja no está completamente vacío. Hay oxígeno atómico libre (átomos sueltos, no moléculas O₂) que vienen de moléculas atmosféricas descompuestas por radiación UV solar. Cuando estos átomos chocan con la superficie del traje, se recombinan formando moléculas inestables que liberan energía y compuestos olorosos.

2. Hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs)

El espacio interestelar está lleno de hidrocarburos aromáticos policíclicos (los PAHs), moléculas formadas por la combustión incompleta de carbono. En la Tierra, los encontramos en el escape de motores, la carne quemada y el petróleo. En el cosmos, son productos del nacimiento y muerte de estrellas, y son extremadamente abundantes.

Estos PAHs se adhieren al traje y, cuando vuelve a la atmósfera de la cápsula y se calienta, los emite en forma de gases olorosos. De ahí el olor a "carne quemada y soldadura".

3. Oxidación al volver al oxígeno

Cuando el traje vuelve a entrar en cabina, las superficies expuestas al vacío entran súbitamente en contacto con oxígeno. Esto provoca una oxidación rápida de cualquier residuo metálico o partícula adherida — equivalente molecular a quemar metal en una soldadora.

El olor de la ISS

La ISS tiene un olor característico persistente que mezcla:

Los astronautas que han pasado meses en la ISS reportan que se acostumbran y dejan de notarlo, pero los recién llegados lo describen como "metálico, cálido, denso". Un olor no exactamente desagradable, pero inconfundible.

El proyecto del perfume "Eau de Space"

Steve Pearce, químico contratado por NASA en 2008 para reproducir el olor en entrenamiento de astronautas, desarrolló una versión sintética. En 2020, esta fórmula se comercializó como "Eau de Space" tras una campaña Kickstarter exitosa (recaudó >$200K).

Es la única forma de "oler el espacio" sin volar. Los astronautas que lo han probado confirman que es muy fiel. Para futuros viajeros, es una forma extraña pero real de prepararse mentalmente.

Curiosidad relacionada: el olor de la Luna es distinto. Los astronautas de Apolo, al regresar al módulo lunar tras paseos en la superficie, describieron el polvo lunar adherido a los trajes como "olor a pólvora quemada". Buzz Aldrin lo describió así textualmente. La causa probable: el regolito lunar reacciona con el oxígeno presurizado al volver a la cabina.

Si te interesan más sorpresas sensoriales del espacio, vuelve a la guía pilar de curiosidades o lee cómo es un viaje espacial minuto a minuto.